Pocas personas saben que anarquistas franceses de la década de 1890 financiaron el movimiento a través de expropiaciones, y aún menos saben que fueron anarquistas quienes robaron la Mona Lisa del Louvre, el 21 de agosto de 1911. Sin embargo, los fanáticos de Lupin, exitosa serie de Netflix, se han impregnado del legado de estos ladrones anarquistas, pues el personaje de Lupin está basado en el legendario expropiador anarquista Alexandre Marius Jacob, cerebro de la temida banda Los trabajadores de la noche, cuyos intrépidos robos resuenan hasta el día de hoy, en 2026.
Antes de Los trabajadores de la noche, en la Francia de finales del siglo XIX los anarquistas iniciaron un proyecto criminal con el ladrón llamado Émile Henry, quien ha sido demonizado por los historiadores, incluso anarquistas. Émile era un joven anarquista que se convirtió en delincuente en vez de seguir una carrera académica. Pronto se dio a conocer por su generosidad, como en aquel famoso robo de una vaca que entregó a una pobre campesina. A pesar de que la historia lo muestra como un dinamitero sediento de sangre, Émile en realidad poseía una personalidad agradable y sensible, que le impulsó a realizar su primer atentado.
En 1892, cuando los desposeídos huelguistas de la mina Carmaux fueron masacrados por los capitalistas y traicionados por los políticos socialistas, Émile decidió volar las oficinas de la empresa minera en París. Por cosas del destino, la bomba fue encontrada por la policía y llevada al cuartel policial, donde explotó súbitamente, matando a cuatro agentes y a una burócrata. Después de esta inesperada explosión, Émile huyó gracias a la solidaridad de sus compañeros anarquistas.
Uno de sus compañeros fue el crítico de arte Félix Fénéon, quien lo ayudó a escapar a Inglaterra a través de contactos como Oscar Wilde. Otro amigo que lo ayudó fue el anarquista Charles Malato, que ya había huido a Londres. Desde el exilio, Émile y Charles participan en la conformación de un grupo de expropiadores, entre lo que se encuentran Leon Ortiz, Louis Matha y Paul Chericotti. Este grupo se dedica al asalto de comercios y residencias, tanto en Inglaterra como en Francia, llegando sus robos a las cercanías de París. Las expropiaciones cesan, debido a que Émile se siente muy afectado por las ejecuciones de los anarquistas Ravachol y Vaillant, así que dispone atacar en venganza un objetivo capitalista.
Desafortunadamente para todos, Émile no encuentra un objetivo adecuado y elige el Café Terminus de la pequeña burguesía, donde una bomba que explota mata y hiere indiscriminadamente, tan sólo para ser capturado inmediatamente. La mayoría de la gente ignora que el grupo expropiador de Émile participó en el atentado explosivo, incluidos Louis Matha y Leon Ortiz, quienes desmantelaron el laboratorio donde se armaron las bombas después del ataque. El accionar de Émile desencadenó una ola represiva, que en poco tiempo hizo que sus compañeros fueran encarcelados y procesados en el infame Juicio de los treinta.
Mientras que intelectuales anarquistas como Félix Fénéon se les considera inocentes, ladrones anarquistas como Leon Ortiz y Paul Chericotti fueron condenados a trabajos forzados en la Guyana Francesa. Como es conocido, a Émile Henry lo guillotinó el Estado francés, sin embargo pronto fue vengado por el anarquista italiano Sante Caserio, quien apuñaló en el pecho al presidente de Francia. La represión que siguió a estos actos fue inmensa, casi acaba con el movimiento anarquista francés, pero una vez recuperado, se estableció rápidamente un nuevo grupo de ladrones, esta vez bien al sur, en Marsella.
Fue en la metrópoli costera donde Louis Matha y Charles Malato conocen a un joven anarquista llamado Alexandre Marius Jacob; se aplican en adiestrar al nuevo ladrón, quien saqueará la república como sus predecesores. De 1899 a 1903, Alexandre y Los trabajadores de la noche obtuvieron más de un millón de francos para el movimiento anarquista. Las ganancias fueron divididas entre grupos de afinidad reunidos en el Café Muniez en París. Entre ellos, Louis Matha, Jean Grave, Émile Pouget y Félix Fénéon, todos ex-acusados en el Juicio de los treinta.
Desafortunadamente, el gran Marius Jacob fue capturado el 22 de abril de 1903, así terminó la ola de robos épicos de Los trabajadores de la noche. Sin un modo sencillo de obtener cientos de miles de francos, el crítico de arte Félix Fénéon decide centrarse en crear un cártel artístico utilizando a jóvenes como Pablo Picasso. En 1906, el astuto Félix ya se había convertido en negociante de arte en una gran galería parisina. Pocos meses después de obtener esta lucrativa posición, un ácrata ladrón de arte roba dos esculturas supuestamente africanas del Louvre y las vende a Picasso, quien procede a reproducir los rostros de piedra en sus pinturas, llevando así el arte africano a galerías europeas y escandalizando a la burguesía racista.
Este ladrón de estatuas no sólo ganaba algunos francos con Picasso, sino que estaba probando la seguridad del Louvre, pues el robo de esculturas ocurrió unos meses antes del mayor robo de todos, el robo de la Mona Lisa. Cuando la distinguida pintura desapareció, el 21 de agosto de 1911, la policía se encontraba investigando la conexión de Picasso con las estatuas robadas, estaban tan distraídos con él y sus amigos artistas que no se dieron cuenta del plan principal.
La historia completa de este legendario robo es narrada en The Anarchist Plot To Steal The Mona Lisa, un estudio en forma de libro sobre estos anarquistas artistas y ladrones, desde los orígenes, en la década de 1880 hasta la década de 1910, cuando organizaron el robo de la Mona Lisa. No solo robaron la pintura, sino que la conservaron el tiempo suficiente para vender seis falsificaciones a grandes capitalistas como JP Morgan, generando así el equivalente a más de mil millones de dólares en moneda actual. Historia real de un crimen como ningún otro.