>La dirgente del gremio fue más allá al graficar el impacto emocional que tendría la implementación de la ley. Relató que, en su experiencia como ecografista, comunicar una mala noticia como la inviabilidad fetal genera una «angustia terrible» en la paciente. Someter a esa misma mujer a escuchar nuevamente los latidos de un feto que no sobrevivirá es, en sus palabras, un acto de «tortura».
Fachxs inculiables, son unxs weonxs de mierda torturadorxs